Es bueno que cada uno nos hagamos una concepción del mundo, que tengamos gustos y habilidades diferentes; no hay nada más rico en la raza humana que esa diversidad que nos distingue de todo. Por lo mismo compartir con otros es de las experiencias que nos hace cada día seres más completos. Ojalá no pase en nuestra vida un día en el que sientas que has llenado de felicidad a una persona y en el que hayas aprendido.
Pero claro, no todo es color de rosa a la hora de aprender, las lecciones de vida son la mayoría de veces muy dolorosas porque como dice el adagio popular 'para levantarse hay que haber caído' y ser consientes también que uno aprende pero también olvida y sin querer vuelve y cae no de la misma forma pero recae. Así que el remedio es limpiarse las heridas y curarlas con la forma que hayamos aprendido superando problemas anteriores.
Así como los problemas vienen y van porque como dicen las abuelas 'no hay mal que dure cien años ni cuerpo que lo resista'. Nos acostumbramos a los lugares, las personas y creamos una especie de confort y en el momento que las cosas se desestabilizan o todo cambia entramos en una decepción y no tanto de los demás ni los hechos, sino de uno mismo por tener ilusiones para saber al fin de cuentas que 'todo tiene un principio y un final' sí hasta de nuestra vida, todos lo sabemos no hay ni fecha ni lugar pero es seguro.
Así que cuando entremos en depresión, angustia y soledad o sepamos que hay alguien alrededor que sufra por cualquier razón de este desasosiego, no solo piensa que tú puedes estarlo en cualquier momento porque como todos sabemos 'la vida da muchas vueltas' también puedes ayudar con una voz de aliento, un abrazo o tan solo estar ahí y escuchar. 'Compartiendo las tristezas se dividen, mientras las alegrías se multiplican'. Y para finalizar hagámonos la vida más fácil. Vamos a darle La vuelta al
mundo
No hay comentarios:
Publicar un comentario