¿Será verdad que es mejor permanecer callados? Pues bien, en
un mundo donde siempre queremos decir algo en un emoticón, un gesto, una
publicación en redes sociales, hasta un silencio es interpretado; no por uno
sino muchos interlocutores tienen sus ojos puestos en lo que haces o dejas de
hacer.
Un simple estado, ubicación, opinión o imagen puede ser
polémico, estar a favor o en contra hasta de involucrar nuestra
integridad. Lo que se dice ser o por lo menos proyectar con nuestras
percepciones del mundo o la actualidad de éste, con la complejidad de que
opinar puede herir susceptibilidades y más cuando cada vez nuestra voluntad nos
hace más rebeldes porque queremos pensar que lo que hacemos, decimos y sentimos
son la verdad absoluta y la tolerancia a pensamientos distintos están en "vía de
extinción".
Uno de alguna manera pensaría que el diálogo es imposible,
que la violencia prevalece o en efecto para los más pacíficos está la indiferencia, de
ahí que si se resuelve llevar la frase “calladito te ves más bonito” puede
librarte de conversaciones acaloradas, agresiones verbales/ físicas y hasta de
la muerte.
Sin embargo, la idea es tomar con calma ese poder de
libertad de expresión, no hablar por decir, no poner problema por todo, respirar
mil veces si es necesario, pero sobre todo, no quedarnos callados porque ya la liberación,
globalización y las tecnologías han logrado hacernos una vida más fácil,
entonces por qué no hacernos también seres humanos evolucionados donde la impotencia y la ignorancia en nuestros
tiempos ya no tenga cabida.
Hasta en los campos del amor podemos opinar sin censura.

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