Así como aprenderse la letra de una canción, les confieso que la primera que aprendí junto a mis primos y tarareamos sin parar en unas vacaciones se llama La Soledad interpretada por la cantante italiana Laura Pausini. A nuestra corta edad, con un acento diferente al nuestro repetíamos sin parar una letra de la que poco entendíamos su significado. Al crecer, las experiencias de vida logran que al estar escribiendo me acuerde perfectamente de la letra de esta canción, como no me pasa con ninguna otra, que al decir su comienzo me lleve hasta su final.
Ahora cargada de más sentimiento porque con experiencias de soledad ya no por cosas cotidianas sino de desprendimiento de personas y situaciones. La soledad nos brinda momentos de aprendizaje y relajación, que al estar compartiendo con otros no lograríamos, por ejemplo dar valor a los espacios y sentimientos, es dar importancia a lo que se debe y no hacer en un momento determinado, respirar (hacer pausas), tomar decisiones propias, construir anhelos entre otras cosas que llevan nuestra vida por el camino hacia donde la queremos, es producto de hablar consigo mismos.
En el ámbito donde para muchos la soledad es negativa, es luego de un rompimiento afectivo, bien sea de carácter amoroso, familiar o de amistad; la soledad causa dolores físicos y del 'alma'. Ya en otra etapa de la vida nuestros desamores los pasamos con letras como las de Kany García donde de forma desagarradora se vislumbra la parte obscura de la soledad.
"... Con esta soledad, buscaré mil razones, para un día olvidar que te has ido, pero hoy lloraré el vacío, que deja tu adiós".
Siendo el adiós a lo que tanto le tememos, al definitivo que llega de forma insospechada arrancando el sentimiento o ese que se lleva pensando mucho pero por miedo a sentirse solo y perder el confort, la mala compañía produce un dolor más latente y amargo que cada día parece hacerse más crónico.
Y qué de malo tiene estar solo, disfrutar de una tarde con los amigos, un fin de semana con la familia, ir de compras, bailar con un desconocido, tener mucho más tiempo para hacer la cosas que le gustan, no tener que dar explicaciones... Pues bien, tener un tiempo largo para valorar y conocerse asimismo es muy enriquecedor, mucho más cuando llegue la persona y el momento para compartir sabremos quiénes somos, qué queremos, qué nos hace feliz, qué nos gusta y habrá más posibilidades de que las nuevas relaciones sean mejores.

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