Al iniciar la vida sexual, el desenfreno, la exploración de
su cuerpo y el de su pareja está a la orden del día, el deseo se despierta,
muchas veces no se protege de enfermedades y embarazo porque es en lo que menos
se piensa, ya pasando la etapa se piensa con cabeza fría, se empieza a cuidar
el hombre y la mujer ambos con los temores de resultar infectados del pasado
del otro y no cambiar su futuro con un hijo en un momento inoportuno; ambos
deciden “cuidarse”.
En ese momento es cuando la mujer (por costumbre) más que
ellos empieza a utilizar métodos anticonceptivos, con la certeza de que ninguno
es totalmente seguro, muchas según su organismo toman algún método para
protegerse y acuden a él durante la mayor parte de su vida, el problema llega
cuando se decide que es el momento para ser madre, y es aquí donde se piensa
que la mayoría de los seres humanos somos hijos no deseados, no fuimos
planeados ¡Que bueno! Debe ser complejo que te hayan fabricado con tal
ansiedad de que “cuajara la cosa”, que fuiste la última prioridad, que ya todo
estaba tan listo que lo único que faltaba era que llegaras.
Pues sí, la vida es indescifrable nadie tiene todo fríamente
calculado, el futuro no siempre depende del presente, hay que entender que el
momento perfecto no lo es para todos, que los caprichos de nuestra mente no los
entiende el cuerpo y menos el destino. Y claro que hay que tener sexo seguro y
no solo en cuestiones de protección sino de sentirse seguro de que hay una
probabilidad latente que puede hacerte padre, contraer una enfermedad o dejarte
sin descendencia.
Parejas cero estrés si no ha llegado el bebé al hogar, cuando no se busca se encuentra y para los que son padres sin querer, van a amar de tal manera que sus vidas estarán tan ocupadas en querer que en reprochar.
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