domingo, 15 de febrero de 2015

Me gustan los niños con cara de angelitos y espíritu de guerreros

Hay muchas diferencias entre salir con "niños" y hombres. Debo confesar que me gustan los niños con cara de angelitos y espíritu de guerreros, no soy de las que a los 15 años moría por un hombre mayor (las arrugas, canas, barriga y calva) me aterran. Pero el olor a "pollo" con ganas de alzar el vuelo también  porque están desubicados, no saben lo que quieren, al comienzo le ponen empeño a algo y después salen volando.

Me siento a gusto con personas de todas las edades, amigos que desde sus diferentes profesiones y experiencias te enseñen cosas, puedes tener con quien hablar o hacer distintas actividades, por ejemplo tener amigos juiciosos es chévere, con ellos hablas de literatura y anhelos, otros que son "divertidos" para salir de fiesta cuando necesitas salir de la rutina. Los consejos, la seguridad, las risas, el indagar cómo estás, qué haces son muestra de interés que no se pueden perder; tal vez en esa instancia es cuando un niño muestra qué quiere, el que se cansa de preguntar ha perdido las ganas, y cuando se pierde la voluntad; la libertad se agota.

Es por eso que aunque pasen los años tendremos muchas cosas de niños, siempre adoleceremos de habilidades que otros poseen, no le caeremos en gracia a todos, nos juzgaran conociéndonos o no. Levantaremos envidias e ira, felicidad y ternura, buscaremos gente que nos ayude a aprender con buenas o malas vivencias pero siempre estaremos rodeados de verdaderos amigos o personas de oportunidad. Lo que vale es que sin importar si somos niños u hombres nunca dejemos que nuestras expectativas cambien,  porque siempre habrá ángeles que Dios tiene para ti. Como los ángeles, así es un acompañante que le pone color a tu vida, de ellos no sabemos el sexo ni la edad solo sabemos que siempre están para nosotros.




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