Las tentaciones son motivaciones que dan fascinación, la adrenalina ayuda a sentirnos felices tal vez porque nos gusta sentir el peligro de tener lo prohibido. Antojarnos de comer algo muy dulce, picante o de tener algo de otro; esto puede salirse de nuestras manos al volverse una obsesión.
Nuestra mente sabe hasta dónde llegar, pero nuestros instintos nos llevan a tener los latidos a ser fuertes e impulsivos, perdemos el manejo de nuestras emociones, recorremos caminos espinosos por sentir una chispa de emoción que solo se prueba experimentando, que se puede salir quemado con el fuego tiene la mayoría de probabilidades, que las señales lo advierten en su totalidad lo sabemos, en este punto las buenas prácticas de nuestros valores deben salir a flote cada vez que nuestra parte irracional quiere apoderarse de nuestros pensamientos.
Si ya las circunstancias, las personas que nos quieren, los antecedentes de los hechos, en sí todo nos muestra cuál va a hacer el resultado de nuestros dilemas, los cuales creamos nosotros mismos ya que, no siempre hay dos caminos a veces hay muchos más, y no el que siempre insista o el que nos imaginamos va a resultar. Los pecaditos se pueden cometer depende de la tentación, de sus consecuencias lo que no debemos dejar de lado nunca es que siempre merecemos lo mejor. Por encima de todo esta mi dignidad y felicidad porque hay que tener presente que la tentación es tocar el cielo para caer en la tierra.

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