lunes, 10 de noviembre de 2014

Cuento moderno

Para empezar la semana con toda la actitud. Hablaremos de los besos. Hay de todo tipo y cada uno tiene su significado según el momento, la persona y el lugar. Recordar un beso por la pasión que se generó o el primer paso hacia una bonita historia, es de las imágenes que se vienen a la mente como de las mejores sensaciones que se quieren repetir en la vida. Ya sea por el deseo a lo prohibido, a lo imposible, lo inconcluso o la atracción. Un beso determina el todo y la nada entre dos mundos.

Ahora les voy a contar una pequeña historia que los protagonistas quisieron experimentar como personajes fantásticos donde la realidad era su máximo poder, ojalá hayan vivido una mejor o parecida.

En una jaula de cemento estaba atrapada una princesa, acompañada de una serie de sujetos que se habían convertido algunos en enanos y otros en villanos, ya su corazón había sido lastimado pero no se había convertido en piedra aún, seguía conservando su armonioso carisma que llevaba a que las personas quisieran estar a su lado, unos no con tan buenas energías, pero ella siempre con una sonrisa y un saludo amigable nunca estuvo sola. Menos desde que se le presento un joven lord, tan diferente como todos los que había visto, ambos sintieron esa química que solo el poder de la atracción conoce. 

Seres tan diferentes que mirarse a los ojos fijamente no podían, saldrían chispas de sus ojos al encontrarse cada vez más juntos. La búsqueda de cercanía por parte del lord hacía la princesa sea hacía evidente, ya sus compañeros de reino se daban cuenta del poder infinito de su atracción, era algo insostenible parecía no tener explicación, cuando hablaban su conexión era la misma controversia de sus pensamientos, tal vez su subconsciente no quería dejarse invadir por ningún sentimiento; la salida más fácil en ocasiones donde ambas partes son cobardes es evitar los problemas. 

Los riesgos donde hay muchas cosas en juego no son ni siquiera una posibilidad, más cuando era extraño que un imán con tal impacto se generara en tampoco tiempo, ya no podían dejar de hablar, compartían sus gustos musicales, sus problemas, sus momentos donde necesitaban un respiro se buscaban. Y como todo aquel que le huye a lo que busca, al final lo encuentra. 

Después de que la princesa se fuera de la jaula, buscando nuevos aires de tranquilidad, con todo esto él aunque no lo reconociera la echaba de menos, todo en la jaula se hacía más aburrido y los días muy iguales, de ahí que siguieron hablándose su confianza se fue fortaleciendo, el lord tenía una vida comprometida, esa parte de su vida que lo hacía igual a cualquier hombre ya su forma que parecía única se desdibujó. Sin embargo, como ya no se veían, el poder de atracción cambiaría, estaban entre estar conociendo una persona especial o quedarse en un buen conocido, total el compromiso del lord y la distancia harían que la atracción terminara, y la amistad prevaleciera.

Entonces un día decidieron verse, ella sin ninguna pretensión llegó tarde al encuentro, como toda princesa, hizo esperar a su lord ya con tanta experiencia no quería ser la que esperara por verlo. Enseguida de verse, como era de esperarse eran choques de mundos distintos, sus gustos al vestir y al hablar ya por fuera de la jaula rebelaban lo que en verdad eran, él con su cabello largo, liso y su gabardina negra predominante hablaban ya de lo que distaban con la princesa, aunque la literatura los unía en ese momento también los separaba su arte, más cuando a cada uno lo llamaba su compromiso a ella también una relación anterior la perseguía, mientras a él su amor de toda la vida le preguntaba por el evento, reafirmando que es ella la que debería estar con él, que sus gustos son los mismos, la princesa no sabría si ella fuera como él o su costumbre de estar tanto tiempo juntos los llevaba por las mismas tendencias.

Tendencias y costumbres que no eran cómodas para la princesa, no se sentía mal pero nunca había sentido que la gente observara y murmura tanto a su acompañante, parecía que los demás notarán que parecía un personaje de los que tanto le gusta, y ella poco entendía, hasta esa tarde tuvo que pagar las crispetas, sí una princesa pagando en la primera cita, todo parecía normal una salida con un nuevo amigo.

Al cabo de la tarde, la carga de energía que fluía desde que se conocieron empezó a fluir, el momento de demostrar lo que se habían guardado estaba cerca, él con su ánimo de niño madurando confesó que sentía una química extraña por la princesa, que no había sentido esto tan rápido por alguien, que la forma de ella de generar confianza  en otros era algo especial para él, en este momento la princesa aceptó también que la atracción era innegable pero en su mente siempre estaría que una tercera persona era algo en contravía de lo que quería para su vida.  

De todas formas el imán golpeó con más fuerza, ya estaban entrelazando lo más único que tiene cada uno, sus manos y sus labios se unieron por fin, fue con tal vitalidad que ambos dejaron al mundo girar, ahí estaban ellos, ambos en su mismo reino, uno para el otro, no importaba un tercero ni un cuarto ser, ni los espectadores importaban, la química se trasladó en la física, la magia de la fantasía era ya una realidad. Los besos, los apasionantes besos con sabor a deseo, cerraron el capítulo donde el plano físico le ganó la batalla al tiempo y el lugar. 

Sin embargo, ella decidió no seguir más con el juego de los besos y perseguir su estabilidad en otros brazos, mientras él aunque la buscó un tiempo sabía que su corona ya tenía reina, con la caballerosidad de un lord  y ella con la inteligencia de una dama decidieron seguir hablándose como lo hacen los amigos que alguna vez tuvieron una pequeña historia. 
                                             

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