miércoles, 26 de noviembre de 2014

No, al maltrato

No al maltrato a la mujer, ni con el pétalo de una rosa y entre otras frases que se han retomado, eran aprendizajes que nos daban nuestras mamás y abuelos desde pequeños, que ya no se escuchan, es como si hacerse respetar ya no valiera la pena.

El respeto ya no esta de moda, para empezar las mujeres se expresan despectivamente de otras, la feminidad por la liberación femenina es cosa que preocupa a pocas y bueno con todo lo que nos dicen y depravados hasta hacen en la calle, ya vestirse luciendo la figura es provocador y si para rematar en la casa somos maltratadas al ser ignoradas, engañadas, violadas etc.


Ser tan vulnerables nos hace más fuertes, ya la costumbre se apodera de nosotras y todo se vuelve tan normal. Pero yo si quisiera que los hombres se pusieran los tacones y pensarán que hay cosas que hacen y dicen que no les gustaría si hubieran nacido con los atributos de una mujer, porque si que nos sentimos orgullosas de lo que somos, seres multifaceticos con el pensamiento multitarea al cien, el sexto sentido que no falla, la belleza absoluta.


En el siguiente vídeo:

Hombres piropearon a su propia madre sin saberlo

http://m.eluniversal.com.co/multimedia/video/hombres-piropearon-su-propia-madre-sin-saberlo-y-esto-fue-lo-que-paso-1585

Somos atractivas física e intelectualmente, salimos de nuestras casas con la mejor actitud no para que nos digan obscenidades ni en el mejor de los casos nos pidan matrimonio. Aunque nosotras también vemos atractivos a algunos hombres en la cotidianidad y mostramos nuestra atención hacia ellos con alguna mirada, picada de ojo, cosas que no pasan del plano instintivo natural es más, eso les pasará a muy pocos y contadas veces en su vida pero a nosotras es todo el tiempo; el respeto, la confianza y la dignidad humana, son palabras que cada hombre olvida unos más que otros y si hay piropos halagadores, pero desde que provenga de alguien que nos guste, que ya aceptemos.


De ahí que la idea es que mujeres debemos ser aliadas no rivales, respetar y hacernos respetar. No merecemos a nadie cerca que no nos trate bien, que hay que no perder la esencia de ser mujer porque si tenemos muchos riesgos también tenemos muchos puntos a nuestro favor, que debemos aprovechar para lograr ser felices y hacer felices a las personas que nos acompañan en nuestro camino. Recuerden nuestro lugar en el mundo nos los da Dios cada día, así que vale la vida hacer respetar nuestro cuerpo y mente.  



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