Hace poco vengo pensando en una teoría y funciona perfecto para
personas que ya no queremos dejar que las cosas fluyan, hay etapas en la vida. La infancia es la más inocente estamos a cargo de otros y aprendemos a
conocer el mundo, le sigue la adolescencia, la etapa más larga, carecemos de
experiencia y estamos cargados de ganas, toda nuestra energía está en descubrir
algunas cosas por casualidad y otras porque nos proponemos a qué sucedan, arriesgándonos a encontrar la pasión por algo o a sufrir porque no era el
camino.
Después llega la juventud madura, en esa etapa sabemos qué
queremos en nuestra vida, qué tipo de actividades y personas queremos tener en
nuestro día a día, la obstinación por conocer y aprender son motivaciones en
todo momento, aunque estemos satisfechos o frustrados la lucha es el arma que
utilizamos para seguir. El futuro incierto es el motor de cada despertar, es por
ello que el gusto por algo o por alguien no debe determinar tu estado ánimo, en
un abrir y cerrar de ojos el mundo da vueltas y todo puede cambiar de lugar.
Así que persigue tus sueños estando atentos porque muchos se cumplen sin que te des cuenta, no busques aquellos que no los tienes que vivir, dale nombre a las cosas para que no pierdan su valor, confía en que siempre hay nuevas oportunidades que esperan por ti.

No hay comentarios:
Publicar un comentario